El único pueblo de la Costa Brava al que se llega por una carretera que muere en el mar: casas blancas sobre la bahía, calles de pizarra y la luz que enamoró a Dalí. Este es nuestro plan para exprimirlo sin agobios.
La Asturias verde y auténtica: base tranquila en el Valle del Nalón para salir a la montaña y plantarte en Gijón en 40 minutos. Montaña, mina, sidra y mar, sin las multitudes de la costa turística.
Barcelona para quedarse unas semanas o unos meses, más allá de la postal: barrios con alma, mercados de verdad y lo práctico para vivirla como quien la conoce bien, no como quien la cruza en autobús turístico.