En la esquina de Girona con Consell de Cent hay un local que lleva abierto desde 1873 y que ha sido, por este orden, casino de la burguesía, cervecería y punto de encuentro de intelectuales antifranquistas. Hoy el Cafè del Centre sirve tapas bajo la misma decoración modernista de siempre —mesas de mármol con patas de hierro, bancos de madera, una barra iluminada con luces de bola— y luce el Premio Nacional de Establecimiento Centenario que le concedió la Generalitat al cumplir 150 años. Pocos sitios de Barcelona permiten leer siglo y medio de historia de la ciudad sentado con un vermut delante.
De casino burgués a cervecería por decreto
El Cafè del Centre lo abrió la familia Bel en 1873, y en su origen no era exactamente un café: funcionaba como casino, un punto de encuentro de la burguesía del Eixample donde se bebía y se apostaba. Fue la historia la que lo obligó a reinventarse por primera vez: con la dictadura de Primo de Rivera, entre 1923 y 1930, las apuestas se acabaron, y el local se transformó en cervecería.
Esa primera metamorfosis marcó el patrón de su supervivencia: cada vez que la época cambió las reglas, el Cafè del Centre cambió de piel sin cambiar de sitio ni de alma. El local es el mismo, la esquina es la misma, y buena parte del mobiliario también.
Los años del antifranquismo
A partir de los años sesenta, el café vivió su capítulo más novelesco: se convirtió en lugar de encuentro de intelectuales y políticos contrarios al franquismo. Por sus mesas de mármol pasaron la escritora Montserrat Roig, el futuro alcalde Pasqual Maragall o el músico Tete Montoliu. En una época en que reunirse era sospechoso, los cafés como este fueron algo más que cafés: fueron infraestructura de la disidencia.
Saber esto cambia la manera de sentarse en él. La decoración modernista que hoy fotografiaría cualquiera —y que se conserva de verdad, no reconstruida— fue el telón de fondo de conversaciones que ayudaron a preparar otra Barcelona. Hay ciudades que guardan su historia en museos; esta también la guarda en barras.
El presente: preservado, no embalsamado
Desde 2024 el Cafè del Centre está gestionado por Grup Confiteria, un grupo dedicado a la preservación de bares emblemáticos de Barcelona, y al cumplir el siglo y medio recibió el Premio Nacional de Establecimiento Centenario de la Generalitat de Catalunya. La carta actual va de tapas de autor, y el local funciona a ritmo de café y de tarde de vermut.
Es un buen ejemplo del movimiento que intenta que los locales históricos de la ciudad no acaben convertidos en franquicias o en tiendas de recuerdos: mantenerlos abiertos, rentables y fieles a lo que fueron. La mejor forma de apoyar esa causa es la más agradable — ir, sentarse y pedir.
Cómo leer un bar como un documento
El Cafè del Centre enseña una habilidad útil para cualquiera que pase una temporada en Barcelona: leer los locales. Fijarse en el mármol de las mesas, en la barra, en lo que la decoración cuenta de las épocas que ha atravesado. Una vez aprendido aquí, ese ojo se lleva puesto a todas partes, y la ciudad entera se vuelve más interesante.
Queda en pleno Eixample, a un cruce de calles de la vida diaria de cualquiera que viva por la zona, cerca de nuestros lofts de Barcelona. No es una excursión: es una parada posible de camino a casa. Y esa es exactamente la diferencia entre visitar un monumento y tener un café de 150 años en la rutina.